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Me muevo a Blogger de GoogleDefinitivamente me muevo a Blogger de Google. El nuevo blog va ganando adeptos!! Si quieres saber más sobre mi: LunaFree en Blogger. La Nena sin Alma (prólogo)Llevaba tiempo sin darle vueltas a la historia que ahora mismo ronda
por mi cabeza, ocupando una gran parte de mis divagaciones cotidianas.
Desde hace unos años no había vuelto a pensar en Ella, -bueno, quizá en
algún que otro momento, como un destello fugaz en mis sueños, olvidada
al despertar-. Para ser exacto, puede que una parte de mi siempre haya
pensado en Ella. (Dicen que más del 90% de aquello que pensemos hoy lo
volveremos a pensar mañana). Aunque no recordaba con exactitud lo acontecido, hace unas cuantas noches su recuerdo iluminó mi mente con brusca claridad, deslumbrando mis ojos en la oscuridad y tranquilidad de esa fría noche de invierno. Si no soy capaz de recordar lo que hice la semana pasada, cómo podía recordar tan fielmente lo sucedido. Esa noche decidí que era el momento de dar a conocer su historia, que era el momento de hacerle perder su inocencia, de socializarla con el mundo. Eran las 2 de la mañana en la Sierra y no conseguía dormir. Probablemente haber hecho tres guardias seguidas o el café que bebí la tarde anterior contribuyesen a la falta de sueño nocturno. Bajé al cuarto a buscar páginas en internet, -cosa que puede llevarte horas si no sabes lo que buscas-, y a escribir en mi blog. Al cabo de un buen rato navegando y habiéndome fumado 7 u 8 cigarrillos, cuando el frío, las ganas de mear y el sueño me vencieron, apagué el ordenador y vacié el cenicero. Fuí al piso de arriba, subí la calefacción y, tras pasar por el baño, entré en la habitación y caí rendido en la cama. Olga llevaba un par de horas plácidamente dormida, -aunque no le quedaban muchas horas de disfrute, madruga mucho-. Me acomodé a ella buscando el calor de su cuerpo. Hasta ese momento, mi vida habría transcurrido dentro de la normalidad. Mi insomnio, bastante frecuente, no se debía a Ella. Cerré los ojos y tras un rato dando vueltas sobre mí mismo bajo el nórdico, como un cocodrilo cuando desgarra a su presa, cuando conseguí encontrar la postura y comenzaba a relajarme, apareció. Primero fue en esas ensoñaciones que tenemos cuando estamos quedándonos dormidos, en las que se mezclan vivencias del día con recuerdos borrosos de nuestra infancia, formando una variopinta mezcla de ideas absurdas y percepciones distorsionadas. Ella estaba allí, pasando lentamente por mi pantalla mental, como en un documental de leones en la sabana, o rápida, como en una road movie. Montada sobre un elefante con patas de araña, cabalgando sobre una pradera escarchada bajo un cielo púrpura. O sentada en la mecedora del porche de la casa de campo de mis padres, en verano, con un camisón de seda, dejando insinuar la palidez de su piel. Da igual el modo en que se presentaba, Ella aparecía constantemente en todas las escenas, bien como diva, bien como actriz de reparto. Al rato estaba esperando a que la dijese algo, con cara sonriente, al rato me miraba triste, se daba la vuelta y se alejaba sin hacer ruido. Siempre con un brillo especial rodeándola, como un aura de energía blanca irradiado de su cuerpo. Estas visiones no me dejaron dormir hasta las 5 o las 6. En algún momento debí caer inconsciente. Creo que soñé con Ella. Al día siguiente tenía un leve dolor de cabeza, como resaca del tabaco. Así, estos últimos días sigue conmigo, despierto y dormido, su recuerdo -y el dolor de cabeza- me acompaña, inquietándome y reconfortándome, pidiéndome que hable de su vida, que desvele la verdad de su historia. ¿Qué es lo que me ha llevado a verla de nuevo? ¿Por qué viene a mi después de lo que le hice? Quizá ese sea el motivo de su regreso, haberla olvidado. Será por esto que me he acordado de Ella. En fin, creo que debo comenzar a contaros lo que pasó. La historia de su vida quizá me ayude a entender su regreso. Quizás todo lo sucedido marcase su vida. Los hechos que ocurrieron en su infancia, pueden no ser relevantes, aunque hay que comenzar desde el principio para entenderla. Puede que hablar de la gente con la que fué coincidiendo durante su adolescencia y su juventud me ayuden también a descansar la mente. Puede incluso que antes de nacer, su alma ya estuviera allí. |
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